Invitación al windsurf
luminosos anuncian el comienzo
de un rito de frontera: adoramos a Eolo
en la cresta del vértigo y la sal.
Olores excesivos ensanchan los pulmones
y la vista se pueblan de azules imposibles.
Para enfrentarse a las corrientes
tan sólo se precisa
una tabla brillante como un arma
cargada de futuro, y la complicidad
del cuerpo más hermoso que en la arena
se broncea infinitamente.
Acrobacias inútiles sobre rugidos de agua:
todo el verano es esta ola
incandescente que quizás nos arrastre
por rutas que los mapas desconocen.
En coches alquilados
hemos viajado sin reposo
tragando malas carreteras
y hamburguesas baratas:
no nos iremos
sin rompernos el pecho
contra el horizonte.
Es la fiebre del mar desmenuzando
deseos como náufragos felices,
y no temer que el Tiempo nos encuentre
lejos de sólidos enclaves.
Invitaciones sospechosas (2001).
Juan Manuel Romero (Sevilla, 1974).

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