El pozo

Estoy jugando solo en un tablero
de la oca. Me estreno con un seis.
La corriente me lleva a la posada,
donde debo quedarme un par de días,
prendado de los ojos de la dueña
(¿volveré a visitarla en otro juego?).
Salgo de la posada y, por muy poco,
no caigo en la casilla de los dados.
¿Me libraré del pozo? Como cuesta
vivir con ese pozo por delante.
Un cuatro. Me libré. Bordeo el pozo
de la tristeza y el aburrimiento,
camino de la reina de las ocas.
Pero ante mí se yergue el laberinto,
y retrocedo a la casilla treinta.
Saco entonces un uno..Como nadie
juega conmigo, no redimo a nadie
y me quedo en el pozo para siempre.
Por fuertes y fronteras (1996).
Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950).
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