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Fin de fiesta


Al fin solos, vida. Terminó la fiesta
y no queda nadie que pueda obligarnos
a forzar sonrisas, ni a inventar molestas
mentiras piadosas. Todos se han marchado.
Vete desnudando sin miedo. Conozco
las viejas arrugas de tu triste carne.
Las he acariciado. Sé lo que tu rostro
oculta debajo de ese maquillaje.
Al fin solos, vida. La casa en silencio
y tú y yo desnudos, callados y ausentes
— juntos por rutina, más que por deseo —,
como dos amantes cansados de verse.

Volverlo a intentar (1989).

Javier Salvago (Paradas, Sevilla, 1950).

1 comentario:

  1. Venga que te voy a comentar una de estas poesías.
    Esta poesía me ha llamado un poco la atención porque estoy algo de acuerdo con lo que en ella se dice. Digo esto porque supongo, no he tenido la experiencia, que poco la pasión en una larga relación se va desgastando y que hay muchas parejas que de puertas para dentro son muy diferentes de lo que pretenden que la gente crea.

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