Los jardines instantáneos

Los límites salvajes de tu carne
en los portales de una edad difícil.
Abierto ante mí el universo oscuro
de tu vientre, el jardín de nuestros sueños.
Las tardes de verano como manto
protector estallando en los caminos
contra el crepúsculo dorado.
El polvo en los zapatos de domingo
y el rastro húmedo de la ofrenda huyendo
entre los pliegues de tu falda.
Qué más puedo decir: la juventud
perdida entre tus ingles y mis ganas.
El mismo hombre (1996).
Alberto Tesán (Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 1971).
AHORA QUE TENGO MÁS TIEMPO, ESPERO
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TE DEJO UN POEMA MIO.
UN SALUDO: FELIPE BOLUDA
He caminado con tu llanto
asfixiando mi rabia,
tus gritos son el desgarro
de mi amortajada garganta,
que somos todos madres
de la enmudecida palabra.
He sentido la muerte
oquedad de lava ardiente,
destello de aquella luz
de aquel cianótico vagido,
herrumbre que mastica el niño
solo ante el vacío.
He apartado las piedras
de tus manos encarnecidas,
los lloros han sido la pena
de tu alma y la mía,
que somos todos madres
de la palabra enmudecida.
He gritado enajenado
en la trémula noche callada,
en la tierra quebrada,
con la nublada voz
de la palabra no escrita,
del escrito de un no Dios.
He cubierto el sudario
con la luz de un nuevo día,
he roto el silencio
de la palabra enmudecida
con la madre sola
que a la tierra se reclina.